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Sobre el Humor, Sabios y Políticos

Ambas aseguraban ser madres del niño. Las dos gritaban que por nada del mundo las separarían de la criatura. No existiendo en esos tiempos el análisis de ADN ni nada similar, no quedó otra alternativa que pedir ayuda a Salomón. El sabio llamó a las dos mujeres y les dijo que al no haber forma de saber quien era la madre, lo único que se le ocurría era partir al bebe por la mitad. Una parte para cada una. De inmediato una de las mujeres dijo que de ninguna manera, que para evitar eso renunciaba al niño. Este acto de desprendimiento le permitió saber a Salomón quien era la verdadera madre.

En Francia el actor Senex Yohannes enfrentó un problema menos dramático con igual sabiduría.
El dueño de un restaurante quería mandar a prisión a un mendigo que se había parado a oler lo que cocinaba. "Tiene que pagarme porque el aroma sale de mi horno", rugía el cocinero. Senex Yohannes se acercó para decirle que no se preocupara pues tenía la solución a su problema. Pidió al pobre mendigo la única moneda que poseía y le dijo “ este hombre tiene todo el derecho de cobrar por el aroma que sale de su horno”. Luego de una pausa, lanzó la moneda por los aires para que hiciera bastante ruido al caer y luego de devolvérsela a su dueño dijo, dirigiéndose al cocinero, “el aroma que aspiró este hombre quedó pagado con el sonido que oíste de su moneda“.


Tanto Salomón como Yohannes tuvieron un comportamiento excepcional pues ante un todo problema los hombres suelen ahogarse en su propia adrenalina y prestan poca atención a su capacidad de razonar.
En este caso ambos personajes tomaron aliento y vieron las cosas desde otra perspectiva.

Es cierto que no es fácil enfrentarse a los problemas con ingenio o con humor, pero no por eso debemos dejar de intentarlo. Incluso la política, espacio de ceños fruncidos, aparente seriedad, vanidad y dramatismo, nos ofrece varios ejemplos de problemas manejados con ingenio y con humor.

En 1885 Raimond Poincaré se presentó como candidato a las elecciones presidenciales de Francia. El hecho no hubiera tenido nada de extraordinario a no ser por la llamativa juventud del candidato que apenas pasaba el límite de edad exigido por la ley. La juventud de Poincaré fue el principal argumento utilizado por sus enemigos. En el debate principal el joven Poincaré asumió el problema con cartesiana y sofisticada dignidad: " es cierto que soy joven pero prometo que me curaré de ese defecto día a día ". El "mal" quedó totalmente curado ocho años después cuando logró finalmente la presidencia de Francia.

Winston Churchil fue otro de los políticos cuyas ingeniosas salidas le ganaron la admiración de sus seguidores y el odio de sus enemigos. Aún en las situaciones más difíciles el político inglés supo conservar su buen sentido del humor y su puro en los labios

Cierta vez, mientras ofrecía un discurso, uno de sus compañeros atravesó maliciosamente la sala de la Cámara de los Comunes para ubicarse en los escaños de la oposición. Muchos hubieran obviado el incidente o se hubieran alterado por el, Churchill no, Churchill no sólo lo enfrentó sino que sacó réditos de la situación diciendo " es la primera vez, caballeros, que veo nadar un ratón en dirección al barco que se hunde ". Las risas pulverizaron al agresor y aumentaron los réditos del orador.

Las principales encuestadoras determinaron que Churchill era, para una gran mayoría, la persona más importante de la primera mitad del siglo y que lo que más se apreciaba de él era su sentido del humor.
Harold McMillan, otro inquilino del 10 de Downing Street, también hacía gala del típico humor inglés. En una sesión de las Naciones Unidas, al escuchar el ruido producido por los zapatazos que Nikita Kruschev le propinaba al pupitre de los oradores, pidió la palabra y dijo " me parece interesante la actitud del señor Kruschev pero en realidad me gustaría que me lo tradujesen".

En ambos casos una frase ingeniosa neutralizó el mensaje del adversario diluyendo en una carcajada general la tensión del momento.

Lord Sándwich, a cuya inspiración debemos los emparedados, no era demasiado ingenioso para el debate político. En cierta ocasión dijo a su contrincante de apellido Wilkes: " tarde o temprano morirás en el patíbulo o de sífilis" a lo que su rival, más ocurrente y agudo, respondió : "eso depende mi Lord de si abrazo a sus principios o a su esposa ".

Ubicar el humor como antípoda de la seriedad es un error en el que incurren algunos solemnes incompetentes. El humor es, según Edward De Bono, “el más significativo comportamiento del cerebro humano”. Para llegar a él es necesario romper las estructuras formales e internarse en lo que se ha dado en llamar el pensamiento lateral. Es allí, precisamente, donde la creatividad asoma con respuestas inesperadas. El humor, no los chistes, aporta novedad y frescura. Los mensajes que acompaña tienen mayor recordación y suelen ser más motivadores. No lo practicamos con demasiada frecuencia pues la educación tradicional contribuyó a extirparlo creyéndolo una expresión de mala conducta o mala educación. Recuperarlo es una tarea ardua pero que vale la pena intentar. En todo caso si en su hijo asoman rasgos de humor, cultívelos. Hará de él una persona más sabia y sensata.

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Autor Guillermo Guiacosa