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El cliente
interno es aquel miembro de la organización, que recibe el resultado
de un proceso anterior, llevado a cabo en la misma organización, a
la que podemos concebir como integrada por una red interna de
proveedores y clientes. Yo soy proveedor de quien recibe el producto
de mi trabajo, y cliente de quien me hace llegar el producto del
suyo.
Toda persona
interviene en un proceso generador de resultados (productos o
servicios), que son entregados a un cliente. Si éste se encuentra en
la misma organización (cliente interno), utilizará los productos
resultantes del proceso anterior como entrada (recursos) para su
propio proceso. A su vez, éste último elaborará las salidas
oportunas (productos) que serán utilizadas por otro cliente interno,
o que llegarán hasta el mercado, dirigidas a clientes
externos.
La idea de
Calidad, expresada anteriormente, es de aplicación en este esquema
proveedor - cliente interno (también llamado cadena de Deming). Por
ello, el proveedor interno deberá satisfacer las necesidades de su
cliente, de igual modo que la organización deberá satisfacer a sus
clientes externos.
En buena medida esta visión ayuda a explicar qué
es la Calidad Total ya que, como puede apreciarse, ésta sería la
Calidad (aptitud de uso) aplicada a todas las actividades de la
organización y, por consiguiente, a todas las cadenas proveedor -
cliente existentes en ella.
Evidentemente, es necesario que la calidad a lo
largo de una cadena sea uniforme y máxima al mismo tiempo ya que, de
otro modo, se producirán fluctuaciones y rupturas en la calidad del
resultado. Basta con que falle un eslabón, para que la cadena se
"quiebre" y no se alcancen los objetivos.
Bajo esta
óptica, cuanto más longitud posea la cadena, más extensa sea, tanto
menor será la probabilidad de alcanzar la calidad al final de la
misma, de satisfacer al cliente que se encuentra en el último
eslabón.
Tenemos,
entonces, un poderoso argumento para defender el planeamiento y
desarrollo de un diseño organizacional que permita la reducción de
la longitud de los distintos procesos que se llevan a cabo, es decir
de las distintas cadenas proveedor - cliente.
En la realización de la actividad consultora, en
la Gestión de la Calidad Total, diseñamos proyectos de trabajo
ajustados a las características específicas de cada
organización.
La identificación de quiénes son proveedores y
clientes, qué deben aportar y recibir (material, información,
documentos, instrucciones,...) y cómo, respectivamente, son
elementos básicos para alcanzar la calidad. Es preciso instrumentar
las medidas oportunas que permitan al cliente interno expresar sus
necesidades, de modo que queden bien definidas las características
que debe tener el producto entregado por el proveedor. Requisitos de
salida y entrada, de los procesos proveedor y cliente, deben
coincidir para que la cadena funcione adecuadamente. De otro lado,
habrá que obtener la retroalimentación oportuna desde el proceso
cliente para efectuar las modificaciones pertinentes |